Cultivando café y resiliencia en la Amazonía peruana

Por María Claudia Valdivia el 13.09.2021

¿Cómo mejorar los ingresos de las familias caficultoras a la par de contribuir a la conservación de los ecosistemas? 
Una respuesta de María Claudia Valdivia, líder temática en Negocios Verdes de Practical Action en América Latina.

Neimita Parinango y Wilmer Gonzales, agricultores del caserío de Buenos Aires

El café es un motor de desarrollo: es la principal fuente de ingresos para más del 30% de la población de la Amazonía peruana, y su producción está inmensamente liderada por las y los pequeños productores, quienes representan el 85%. Por ello, cuando hablamos de cómo la pandemia afectó esta cadena, hablamos en gran medida de cómo la experimentaron y experimentan las miles de familias caficultoras expuestas al virus, pérdida de ingresos e inseguridad alimentaria. 

Sin embargo, no es el caso de que la situación anterior a la pandemia haya sido óptima, sin mayores amenazas: el cultivo del café se ve gravemente afectado por el cambio climático. En los próximos sesenta años, hasta el 40% de la superficie cafetera del noreste de Perú podría dejar de ser apta para este cultivo. Lugares como el distrito de San José de Lourdes, donde Neimita Parinango y Wilmer Gonzales dependen del café como su sustento de vida.

El futuro de los agricultores y los ecosistemas que permiten el crecimiento del cultivo se encuentran en peligro, ellos dependen de las acciones de adaptación que tomemos tanto a nivel global como nacional, regional y global.

Construir un futuro fértil es posible. Desde Practical Action buscamos contribuir con el desarrollo de negocios verdes y acciones de adaptación al cambio climático, liderados por las comunidades. Con el fin de fortalecer la agricultura, los sistemas alimentarios y las economías locales, las poblaciones rurales podrán ser más resilientes para las siguientes generaciones, mejorando su sustento a la par de mejorar la regeneración de las tierras. Haciendo uso responsable de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, podemos reducir la vulnerabilidad y construir una resiliencia al cambio climático centrada en la comunidad. Para ello, estamos llevando a cabo las siguientes actividades:

1. Trabajamos con las comunidades, con la agroecología como base y la diversificación como respuesta adaptativa. 

Tomás Roque Calderón, agricultor del caserío El Rejo

La agroforestería multiestrato y los negocios verdes han demostrado que pueden contribuir a enfrentar la deforestación y la reducción de la biodiversidad y la fertilidad del suelo, mejorar la calidad de la nutrición y garantizar la seguridad alimentaria. 

Esta diversificación incluye el plátano, la yuca, el aguacate, el cacao, la producción de cuyes, el café tostado y el turismo, entre otros cultivos y actividades. 

A la fecha, hemos trabajado con más de 1200 caficultores reduciendo el riesgo y las vulnerabilidades a los efectos del cambio climático y hemos fomentado la aparición de un grupo de 50 mujeres que lideran una iniciativa de café en polvo y varios nuevos emprendimientos liderados por jóvenes. 

2. Producimos evidencia que recoge y pone al centro los intereses de las comunidades como los del medio ambiente, para abogar por políticas de conservación de los recursos naturales y el empleo en las comunidades rurales. 

Por ejemplo, la Ley Forestal y de Fauna Silvestre (Ley 29763), que promueve los sistemas agroforestales como principal tecnología para la producción de café en Perú. Esta ley permite a las y los agricultores seguir produciendo café en las zonas en las que el suelo ha sido degradado, pero garantiza que las tecnologías que se empleen sean sostenibles y promuevan la recuperación del suelo.

3. Buscamos la sostenibilidad y la replicabilidad de nuestras acciones mediante el intercambio de conocimientos.

Yen Quispe Calderón, presidente de la Asociación de Productores Agroecológicos de Buenos Aires

Las y los agricultores líderes y las asociaciones han numerosamente demostrado que pueden multiplicar los resultados obtenidos, difundiendo sus aprendizajes, con una metodología de agricultor a agricultor.

En el proyecto Café Sur-Sur, hemos trabajado con más de treinta líderes agrícolas, que están innovando y compartiendo en sus comunidades. Uno de los miembros de la comunidad que lidera esta iniciativa es Yen Quispe, el agricultor de la foto. Él planta árboles con el fin de restaurar las zonas deforestadas que rodean sus granjas. Y, también es un empresario muy ingenioso y produce miel, yogur, un licor de café y otros productos interesantes a partir de la diversificación sostenible de su granja. Es un impulsor del cambio en esta comunidad, liderando y compartiendo sus conocimientos y haciendo posible que las buenas prácticas que desarrolla se extiendan.

Nuestro objetivo es contribuir a una adaptación dirigida por la comunidad que fortalezca la agricultura, los sistemas alimentarios y las economías locales, haciendo que las poblaciones rurales y los países sean resilientes para las generaciones venideras. 

Para lograrlo, debemos superar los retos con ingenio y colaboración. 

  • A nivel comunitario: el desafío es la adopción de este enfoque. Necesitamos seguir desarrollando la capacidad de adaptación dentro de las comunidades para escalar lo que funciona y un entorno innovador para adaptarse al cambio climático.
  • A nivel nacional, debemos contribuir a la sinergia entre programas e iniciativas gubernamentales relacionadas con la agrosilvicultura y los negocios verdes. Existe un marco político propicio para la agrosilvicultura y las empresas ecológicas, pero debemos promover sistemas integrados para una producción diversificada que sea sostenible y rentable.
  • A nivel global, el enfoque comunitario debe estar al centro de nuestras estrategias basadas en los ecosistemas. Las políticas climáticas, especialmente las vinculadas a las NDC, no son recetas para el éxito. La adaptación basada en los ecosistemas es una estrategia probada para mantener o restaurar el capital natural a nivel comunitario y alcanzar una transformación global. Sin embargo, tiene que ser sostenible y maximizar su impacto. Para ello, necesita financiación que vaya directamente a donde más se necesita: las comunidades y su camino hacia la consecución de este objetivo. 

Así que, para aplicar con éxito las estrategias basadas en los ecosistemas, estas necesitan diseñarse desde un enfoque comunitario, teniendo en cuenta las necesidades, el contexto y la cultura de las comunidades, buscando reforzar lo que ya está cosechando éxitos y arreglar aquellos aspectos que no funciona en determinados entornos. La agricultura es el principal sustento de las comunidades, y si queremos hablar de acción climática, tenemos que ampliar la conversación en torno al sistema agrícola y alimentario. 

Para conocer más sobre nuestros objetivos en Agricultura, haga click aquí.

Para más información o si desea coordinar una entrevista, por favor, contacte a:
Silvia María Gonzales
silvia.gonzales@practicalaction.org